¡Abu Bakr Al-Bagdadí, ha muerto!

El mundo Occidente a la cabeza Estados Unidos de Trump, está saltando de alegría, celebrando la muerte de Al-Bagdadí. Sin embargo, para el “mundo árabe musulmán” hoy es un día triste, sobre todo para la rama Suní. El mundo occidental, permanece ignorante e ingenuo sobre las intenciones y el peligro de la segunda religión más extensa del mundo “Islam”.

El Occidente se equivocó gravemente en el año 2003, gracias a la tiranía de Bush hijo, que invadió Irak y acabó con Saddam Husein. Es verdad que el régimen de Saddam era una dictadura política laica estricta, pero el que hay ahora es una dictadura política religiosa, es decir, mucho peor. Irak de Saddam Husein era un país estable y seguro, había cierta libertad religiosa para la menoría cristiana. Hoy día, Irak es el país más peligroso y radical del mundo, rige según la ley islámica.

La segunda metedura de pata del Occidente, fue con las últimas revueltas y protestas en el mundo árabe musulmán, mal calificadas por distintos medios de comunicación y políticos, “las revueltas democráticas o primavera árabe”. Estas revueltas y protestas, comenzaron en Túnez en diciembre del año 2010, cuando los tunecinos tomaron las calles de la capital, Túnez, gritando “El pueblo quiere libertad”. Con el inicio del año 2011, las protestas se extendieron a otros países árabes, como Egipto, Libia, Yemen, Siria, Irak. Antes, estos países eran estados seguros, estables, dominados por dictadores políticos laicos, que tenían los grupos radicales islámicos y sus líderes, sujetos y controlados. Hoy día, los mismos viven en un caos, sufren una guerra civil, tribal, política y religiosa. En mi opinión, los únicos beneficiados de estas revueltas son los Salafistas y los Wahabistas, los brazos políticos de estos, los Hermanos musulmanes y los brazos armados de todos “los grupos terroristas islámicos”. Lamentablemente, estos rebeldes contaron con el apoyo del Occidente, antes de conocer realmente quien son estos rebeldes y cuáles son sus objetivos. Los frutos o la cosecha de estas revueltas, llamada “primavera árabe”, la aparición del Califato Islámico (Da’ash), el grupo terrorista más poderoso de los últimos tiempos, con su propio califato en Siria e Irak, a la cabeza Abu Bakr Al Bagdadí.

Abu Bakr Al-Bagdadí, es una figura relativamente poco conocida, tremendamente esquiva y bastante enigmática. Al-Bagdadí, nació en la ciudad iraquí, Samarra en el año 1971, por eso, tanto él como su familia, su clan tribal, llevan el apellido de Samarrai. Al-Bagdadí es descendiente directo del linaje del profeta del Islam, Muhammad, su nombre completo es Ibrahim ibn Awwad ibn Ibrahim ibn Ali ibn Muhammad al Badri al Hashimi al Husaini al Qurashi. Al-Bagdadí es doctor en estudios islámicos, por la Universidad de Bagdad, y procede de una familia profundamente religiosa. Al-Bagdadí era conocido dentro de su clan con varios apodes, como, el jeque, el guerrero, el erudito, el orador, el líder y el guerrero. En el año 2005 fue capturado por las tropas estadounidenses y pasó cuatro años como prisionero al sur de Irak. En el año 2010, tras la muerte de varios líderes de Al Qaeda en Irak, Al-Bagdadí asumió el mando de la organización en el país, en un momento en que la rebelión Suní estaba muy debilitada. La guerra en Siria y la traición del Gobierno iraquí reforzaron el liderazgo del Bagdadí. En su primera aparición pública, Abu Bakr Al-Bagdadí auto proclamó, Califa del estado islámico de Irak y Siria, Da’ash, EIIL o ISIS, denominado como el Califa Ibrahim, animando a todos los musulmanes a sumarse a Da’ash, para colmar sus aspiraciones a restaurar las glorias que vivió el Islam durante su máxima expansión, cuando subyugaba territorios desde Irán hasta los Pirineos, en la actual frontera entre España y Francia.

La palabra Da’ash, es iniciales del árabe اسلاميةعراق وشام دولة traducido; Estado Islámico de Irak y Levante EIIL, en inglés ISIS. El Califato (خلافة) es un sistema político único de la ideología del Islam Suní. El Califa خليفة‎ viene de la palabra árabe خلف, que significa literalmente sucesor del profeta del Islam Muhammad en la tierra, como jefe político y religioso de la “umma” o la comunidad musulmana y tiene la autoridad de aplicar la ley islámica en toda la tierra. Abu Bakr Al Bagdadí, no fue elegido por todos los musulmanes, se auto proclamó califa, no representa a todos los musulmanes, solo una parte del Islam radical salafista. Da’ash se presentó oficialmente en Abril 2013, como una fusión entre un grupo vinculado a Al-Qaeda, el Estado Islámico en Irak (ISI), y un grupo yihadista rebelde de Siria, Al Nusra. Buena parte del éxito del Estado Islámico se debe a sus alianzas con los grupos sunitas iraquíes y el ejército Naqshbandi, antiguos oficiales aliados a Saddam Husein. Al mismo tiempo, el odio histórico entre las dos ramas principales del Islam, suníes y chiíes, van tomando cada vez más protagonismo. Al comienzo de agosto 2014, Da’ash anuncia la unificación formal de los territorios hallados en Siria e Irak, desde Alepo (Siria) hasta Diyala (Irak), pero las fronteras ideales del califato islámico que tenía en mente Al-Bagdadí, se extienden desde el golfo Pérsico hasta el Atlántico y desde allí conquistar todo el mundo. Asimismo, volver a vivir al Islam como vivió Muhammad y sus seguidores de cumplir con la promesa de Allah de subyugación del mundo a la ley islámica. La legalidad de todos los reinos, emiratos, estados y organizaciones quedan anuladas por la autoridad del califa. Al-Bagdadí, se convirtió al hombre más peligroso del mundo, el nuevo Bin Laden, Estados Unidos ofreció por su cabeza una recompensa de 25 millones de dólares. Aunque el número de combatientes de este grupo no estaba claramente definido, pero se sabe que Da’ash tenía entre sus filas muchos militantes extranjeros, de todos las nacionalidades del mundo, turcos, caucáseos, chechenos, estadounidenses, austriacos, alemanes, británicos, franceses, españoles…etc. no solo iraquíes y sirios, sino así como de otros países árabes, como, el Norte de África y el golfo Arábigo. El Califato islámico, estaba apoyado por los musulmanes suníes que constituyen la mayoría de los musulmanes en el mundo 85%, los chiíes en el mundo son entre 10% y 13% del total de los musulmanes en el mundo.

Desde el nacimiento del Califato Islámico, ha dado al mundo una muestra de la barbaridad del Islam. Ha generado muchas guerras y ruinas en muchos países árabes, que antes eran estables, como Irak, Siria, Libia…etc. La consecuencia es la ola de emigración masiva a Europa. Los centros de inteligencia occidentales certifican que hay miles de yihadistas vinculados a Da’ash infiltrados entre los refugiados en Europa. Así, consiguiendo sembrar el odio en todo el Occidente y formar grupos radicales islámicos dentro de la Unión Europea, para la gran “conquista islámica”.

¿Quién cometió los crimines del 11S, 11M, 7J en Londres, los asesinatos de Bruselas, los homicidios de Paris, Londres, Barcelona…etc.?

En el Viejo Continente existe un tremendo peligro vislumbrando y es muy difícil ser optimista. Es muy posible que ya estemos transitando las últimas etapas de la Islamización de Europa. La Europa que conocemos está cambiando, existe otra Europa, la sociedad paralela que ha creado la migración masiva musulmana. El gran problema no está en la emigración musulmana sino en la integración, es muy difícil integrar a los musulmanes en la sociedad Occidental, porque viven en comunidades cerradas (guetos), juntos, practicando sus costumbres, tradiciones y su religión y no están dispuestos al cambio. En realidad, los musulmanes no vienen para integrarse en la sociedad Occidental; vienen para que la sociedad Occidental se integre al Islam. Tenemos el ejemplo de varios barrios musulmanes cerrados en París, Marsella, Londres, Ámsterdam, Alemania, Dinamarca, Barcelona…etc. Es lamentable, vergonzoso e indignante que en la capital de la Unión Europea y de la OTAN existe un bario como Molenbeek, que es el centro logístico del Da’ash en Europa. ¿Cómo es posible que en esos barrios vivan los terroristas con tranquilidad y nadie haga nada?

Es muy llamativo, tanto los musulmanes como algunos comunistas populistas, excusan que todo el problema del Islam y los musulmanes, es por culpa del Occidente, la pobreza, el imperialismo, las potencias mundiales, Estados Unidos de América, el interés económico, el petróleo y sobre todo el Sionismo y el estado de Israel. En mi país natal Irak, tanto en el colegio como en los medios de comunicación, siempre nos enseñaban estas churradas, siempre los árabes musulmanes echan la culpa a los demás, como que ellos no tienen ninguna culpa.

El Islam y los musulmanes llevan XIV siglos en guerras entre sí y contra Occidente, desde el comienzo del Islam en el siglo VII hasta hoy día. Tanto el petróleo como el Sionismo aparecieron en las primeras décadas del siglo XX, durante la primera guerra mundial. ¿Dónde estaban el imperialismo, el petróleo y el Sionismo? Si mañana los islamistas árabes echaran a los judíos de Israel, lucharían por Ceuta, Melilla, luego por Al-Andalus y así sucesivamente. La pobreza no es la causa primordial del radicalismo islámico. El fanatismo islámico no solo Al-Bagdadí, sino los jeques multimillonarios, podridos de dinero, los golfos del Golfo de Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes…etc. que financian todos los grupos terroristas, a la cabeza, Da’ash.

Quién dice que el Islam está en crisis, después de la caída de Da’ash y la muerte de Al-Bagdadí, no sabe nada del Islam y de los musulmanes. En mi opinión, el Islam está en el mejor momento, en su tiempo de esplendor, está viviendo en su época dorada. Quien está realmente en crisis es la sociedad occidental y no me refiero la crisis económica, sino también la crisis política, moral, ética, unión, sobre todo, la crisis de principios cristianos. Los musulmanes saben todo eso y sobre ello actúan. Todas las corrientes del Islam están en ofensiva violenta contra el Occidente, quieren conquistar el poder, golpear la influencia mundial de los “cruzados”, es como nos llaman a todos nosotros, los cristianos y Occidentales. Para estos fundamentalistas, profesar otra Fe que no sea el Islam es un pecado, el laicismo es una blasfemia, la separación entre Fe y Estado es un reniego, la igualdad entre hombres y mujeres antinatural y el progreso es un desafío al orden divino y a la voluntad poderosa de Allah.

No basta con matar Al-Bagdadí. Siento decirlo, soy demócrata y no me gusta la dictadura. Para acabar con el radicalismo y el fanatismo islámico en el mundo, hay que empezar con los países árabes islámicos, acabar con todos los gobiernos religiosos islámicos totalitarios. Apoyar gobiernos o dictadores políticos laicos en los países árabes musulmanes, que tengan la capacidad de controlar los grupos radicales islámicos en sus países de origen, como era Saddam en Irak, Mubarak en Egipto, Al-Gadafi en Libia, Saleh en Yemen, Al- Asad en Siria…etc.

No dejemos engañar, hay que llamar las cosas por su nombre, hay que decir la verdad. Es verdad que Da’ash ha caído, ha perdido su territorio pero no ha perdido su fuerza ni sus centenares de miles de seguidores que están extendeos en todo el mundo incluido en Occidente. Es vedad que Al-Bagdadí ha muerto, un terrorista menos. En el Islam existen centenares de miles de terroristas radicales iguales o perores capaz de asumir el papel de Al-Bagdadí. La gran amenaza terrorista en el mundo no es Al-Bagdadí, ni Da’ash u otros grupos terroristas. Hay que ir a las raíces, el culpable principal del terrorismo en el mundo, tiene nombre y apellido, ISLAM.

Más informaciones:

-Raad Salam Naaman, Los primeros cristianos, los cristianos orientales entre el hecho histórico y un verdadero genocidio, Monte Riego, España, 2019.

-Raad Salam Naaman, Todo sobre el Judaísmo, Monte Riego, España, 2018.

-Raad Salam Naaman, Este es el Islam, Monte Riego, España, 2015.

Raad Salam Naaman

Cristiano católico caldeo de origen Mesopotámico

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